Crónica de viaje
Hay personas que, sin proponérselo, se vuelven la voz que nos acompaña en un viaje. Para mí, esa voz fue la de Carlos, un chileno que hace dieciséis años vive en Noruega y que a través de su canal Oslo Yes (@Osloyes en YouTube, oslo_yes en Instagram) le muestra al mundo, en nuestro idioma, cada rincón de la capital noruega.
Lo descubrí preparando mi viaje al OSC SCAR 2026, la conferencia internacional de ciencia antártica. Buscando datos sobre Oslo apareció su canal, y algo lo hacía distinto: era genuinamente útil. Consejos honestos, precios reales, recomendaciones que solo entrega quien camina esas calles todos los días. Sin saberlo, Carlos ya viajaba conmigo antes de que yo despegara.
Lo que jamás imaginé fue encontrármelo en persona.
Fue cerca del Museo de la Resistencia de Oslo. Caminaba distraído cuando lo vi: un hombre con su trípode y su cámara, hablando con ese tono chileno inconfundible que se reconoce al instante, como una voz de casa en tierra lejana. Ahí estaba, grabando, trabajando, compartiendo su conocimiento con una generosidad que se notaba de lejos.
Lo interrumpí sin pensarlo mucho. Corté su trabajo, es verdad, y aun así fue amable y cálido, sin un asomo de molestia. Se tomó su tiempo, conversamos, y como buen comunicador me regaló mucho más de lo que le pedí: consejos, buenos datos, esa información viva que ninguna guía impresa contiene. Le agradecí emocionado, porque sus videos habían sido mi brújula. Fue como si ya lo conociera. Creo que eso pasa cuando alguien hace algo para los demás con pasión, amor y entrega: uno termina sintiendo que conoce a quien nunca ha visto.
En ese instante le entregué el pabellón del programa educativo “Embajadores Antárticos”. Un regalo humilde para quien ha dado tanto al mundo, muchas veces sin dimensionar su impacto en tantas personas que jamás podrán estrecharle la mano ni darle un abrazo. Esa tarde pude hacerlo en nombre de todos ellos.
Y aquí va lo que de verdad me gustaría dejar escrito, como una invitación abierta desde el sur del mundo: ojalá algún día Carlos venga a la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Que quien nos ha mostrado los fiordos noruegos con tanto cariño conozca los nuestros; que quien camina Oslo recorra Punta Arenas, Puerto Natales, el Estrecho, Torres del Paine, la ruta al fin del mundo y esa puerta única que Magallanes ofrece hacia la Antártica. Sería hermoso devolverle, aunque sea en parte, un poco de todo lo que él nos regala desde el norte. Magallanes lo espera con los brazos abiertos.
Fue un encuentro mágico, de esos que uno no programa ni sueña. En las antípodas del planeta, la vida cruzó a un magallánico con un chileno que hizo de Oslo su hogar y su oficio. Esa es la magia de estar lejos: que lo familiar aparece donde menos se espera, con acento chileno y trípode en mano.
Si aún no conoces su trabajo, la invitación queda hecha: búscalo como Oslo Yes en YouTube (https://www.youtube.com/@Osloyes) y en Instagram (https://www.instagram.com/oslo_yes). Su labor es inmensa y merece ser vista.
Gracias, Carlos. Y ojalá pronto podamos recibirte en el fin del mundo.
Escrito por Francisco Sánchez, Historiador.








Francisco! Muchas gracias por tantas lindas palabras, por valorar mi trabajo y por animarme a seguir adelante con este proyecto que tanto amo. Conocer personas como ustedes es un regalo que agradezco a Dios. Espero sinceramente algún día hacer efectiva tu invitación a conocer y documentar la hermosura de nuestro país, la Región de Magallanes y Antártica chilena! Un fuerte abrazo desde Oslo, Noruega!