Con la participación de 21 establecimientos de toda la región, distribuidos en 36 equipos, concluyó el proceso de inscripción para la cuarta versión de las Jornadas Escolares de Historia Regional y Territorios “Mateo Martinic Beros”, que se realizarán los días 19, 20 y 21 de octubre en el Liceo Polivalente Sara Braun de Punta Arenas.
Hay regiones que aprenden su historia de memoria y otras que la enseñan a pensar. Magallanes, fiel a su carácter, eligió lo segundo. Esta semana concluyó el proceso de inscripción para la cuarta versión de las Jornadas Escolares de Historia Regional y Territorios “Mateo Martinic Beros”, una iniciativa que reunirá en octubre a estudiantes de enseñanza básica y media de toda la región en torno a un mismo desafío: investigar, comprender y contar la historia del extremo austral del país.
En total, 21 colegios de distintos puntos de Magallanes confirmaron su participación, organizados en 36 equipos de entre dos y cuatro estudiantes cada uno, acompañados por un profesor o profesora guía. El encuentro se desarrollará los días 19, 20 y 21 de octubre en el Liceo Polivalente Sara Braun, institución que por estos días celebra nada menos que 120 años de labor educativa y que, por tercer año consecutivo, alberga y organiza esta actividad a través de sus docentes.
Más que un evento: un dispositivo pedagógico
Durante la presente semana se realizó la primera reunión con los profesores participantes —en especial con quienes se integran por primera vez—, instancia en la que la organización compartió sus expectativas y entregó las directrices metodológicas y didácticas que guiarán el trabajo de los equipos. Porque, insisten sus impulsores, estas Jornadas no son un simple evento: constituyen un verdadero dispositivo pedagógico para el desarrollo de las habilidades del pensamiento histórico, tomando como punto de partida el estudio de la historia regional.
Esa apuesta la convierte en una experiencia única en el país, y da cuenta, una vez más, de la particular preocupación de Magallanes por su historia y su identidad. La comisión organizadora está compuesta por los profesores de Historia y Ciencias Sociales Francisco Ortiz Zamora, Daniela Ruiz Ruiz y Javier Muñoz Vidal, quienes vienen consolidando esta tradición escolar desde el Liceo Sara Braun.
Un nombre que es, en sí mismo, una lección
No es casual que las Jornadas lleven el nombre de Mateo Martinic Beros. Nacido en Punta Arenas en 1931, este historiador y abogado —Premio Nacional de Historia 2000, el primero otorgado a un investigador dedicado a la historia regional— dedicó su vida a estudiar el poblamiento, la geografía y la memoria de Magallanes y la Patagonia austral. Fundador del Instituto de la Patagonia y autor de una obra que supera los 380 títulos, Martinic hizo de la historia regional una disciplina con derecho propio y un pilar de la identidad magallánica.
Hay, además, un detalle entrañable: las Jornadas se celebran justo en torno al 20 de octubre, fecha de nacimiento del historiador, de modo que el homenaje y la fecha se abrazan casi por sí solos.
Una red que sostiene la iniciativa
El proyecto se sostiene gracias a una amplia red de instituciones. Entre las colaboradoras se cuentan la Universidad de Magallanes, a través de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales, y el Proyecto Asociativo Regional (PAR) Explora Magallanes, vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, además del Instituto Antártico Chileno (INACH).
A ellas se suman numerosas entidades patrocinantes: las Secretarías Regionales Ministeriales de Educación y de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; el Servicio Regional del Patrimonio Cultural; las fundaciones Teraike, Sara Braun y Mateo Martinic Beros; el Estadio Fiscal Sitio de Memoria; el programa Embajadores Antárticos; la Corporación de Desarrollo de Magallanes (CORMAG) y el Servicio Local de Educación Pública de Magallanes.
Con las inscripciones cerradas y los equipos ya conformados, la cuenta regresiva hacia octubre ha comenzado. En las aulas del Liceo Sara Braun, decenas de estudiantes se preparan para asumir el oficio del historiador y demostrar que, en el fin del mundo, mirar el pasado también es una forma de proyectar el futuro.






