En una ciudad donde el frío empuja a buscar refugio y los encuentros suelen darse bajo techo, una marca ha encontrado la forma de combinar calidez, sabor y libertad de elección. Se trata de Tommy Beans, que llegó a la capital magallánica con una premisa simple pero efectiva: aquí no hay dos pedidos iguales.
Hay algo en Punta Arenas que se siente en cada estación: el clima manda. Y manda también en la forma en que las personas se reúnen, en cómo eligen sus panoramas y en dónde deciden hacer una pausa. En ese escenario, donde el viento y el frío invitan a buscar espacios cálidos para compartir sin apuro, se ha instalado con fuerza un formato gastronómico que rompe con la rutina: el burrito hecho a la medida.
La propuesta de Tommy Beans ha irrumpido en la ciudad acercando una manera distinta de comer, más flexible, donde cada preparación se ajusta al gusto de quien la pide. Con presencia en el Mall Espacio Pionero y en Zona Franca, la marca ha ido consolidando su lugar en el mapa local con una idea que repite como mantra: cada plato se construye desde cero.
Elegir como parte del disfrute
El burrito es el sello más reconocible de la marca, y su gracia está justamente en el proceso. Quien lo pide elige todo: la base, las proteínas, los agregados fríos y calientes, las salsas. Una experiencia que convierte el acto de pedir comida en algo cercano a un juego de combinaciones.
“En Tommy Beans la esencia y nuestro propósito es que cada persona pueda comer a su pinta, involucrándose cien por ciento en su preparación para que sea a su gusto. Esa libertad es parte fundamental de lo que hacemos”, explica Paula García, jefa de marketing de la marca.
Detrás de esa libertad, sin embargo, hay una constante que no se negocia: la calidad de los ingredientes. Frescos, naturales y preparados día a día. “El foco está en que cada producto mantenga su calidad, pero también en que el proceso sea simple y cercano. Queremos que elegir sea parte del disfrute”, añade la ejecutiva.
Un punto de encuentro en el ritmo cotidiano
En una ciudad donde tantas veces se privilegian los panoramas bajo techo, los locales de Tommy Beans funcionan como un lugar de encuentro dentro del día a día. “En Punta Arenas, donde el clima influye tanto en la forma en que las personas se reúnen, buscamos ser un lugar al que se pueda volver, ya sea con amigos, en familia o incluso en una pausa del día”, comenta García.
Sobre los gustos locales, la marca tiene identificadas sus preferencias: las versiones con carne mechada y pollo son las más solicitadas por los magallánicos, aunque al final todo responde a la elección individual. A ellas se suman formatos pensados para compartir, como el Burrito Duo, el Taco Duo o el Bowl Duo, que permiten combinar distintos sabores en un mismo pedido, además de acompañamientos como los nachos con wowcamole o las papas chicanas.
Y para los días en que el termómetro desalienta cualquier salida, la marca cuenta con servicio de delivery a través de su app y de plataformas de despacho, con cobertura en un radio cercano a sus locales. “Queremos que las personas puedan disfrutar lo mismo, estén donde estén: algo hecho a su medida, con buen sabor y pensado tanto para compartir como para darse un gusto”, cierra García.
En el fin del mundo, donde el clima impone su ritmo, parece que el burrito a la medida llegó para quedarse.







