Hay óleos que cuelgan de una pared y hay óleos que arden. Los que estos días habitan los muros del Café del Stretto pertenecen, sin duda, a la segunda estirpe. Son las obras de la exposición “Memorias Pintadas del Petróleo en Magallanes”, una travesía visual concebida por el Colectivo de Artes Matices de Punta Arenas, que tras su exitoso debut en marzo regresa al circuito regional para instalarse en uno de los espacios cafeteros más entrañables de la ciudad.
Caminar entre los cuadros es caminar entre épocas. Cada lienzo es una ventana abierta a esa gesta austral iniciada en la madrugada del 29 de diciembre de 1945, cuando en el sector de Cerro Manantiales, al noroeste de Tierra del Fuego, brotó por primera vez el “chorro negro” que cambiaría para siempre el destino de Magallanes. De aquel acontecimiento fundacional surgieron los campamentos petroleros, las familias enapinas, los oficios y las identidades que aún hoy laten en cada esquina de la región.
Una historia que se atreve con el pincel
La presidenta del colectivo, Marión Gómez, ha conducido durante años a este grupo de artistas regionales por temáticas que rescatan lo propio: el paisaje patagónico, los oficios del barrio Dieciocho, la travesía de la Goleta Ancud, los fósiles del Instituto de la Patagonia. Ahora, con esta muestra, el colectivo se atreve con una de las páginas más decisivas —y, paradójicamente, menos celebradas en términos artísticos— de la historia regional. Porque si bien los historiadores y fotógrafos han abordado la epopeya petrolera, son pocos los pinceles que han osado entrar al pozo y volver con luz.
Un café que se transforma en galería
El traslado de la muestra al Café del Stretto no es un detalle menor: es una declaración. En un tiempo en que los espacios culturales públicos enfrentan limitaciones de agenda y aforo, son los recintos privados los que han salido a tomar la posta.
Pamela Fuentealba, dueña y gerenta del café, lo expresa con la naturalidad de quien lleva años abriendo sus paredes al arte regional: “Para nuestro café es un honor tener esta exposición, y siempre tenemos abierto a diferentes artistas regionales”. La frase, en apariencia sencilla, condensa una verdadera política cultural de territorio.
Quien entra a tomar un té encuentra, sin proponérselo, el rostro de un obrero del petróleo retratado con la dignidad de un héroe homérico; quien busca un capuchino se topa con un campamento nevado en Manantiales; quien hojea un libro descubre la silueta inconfundible de una torre de perforación recortada contra el cielo magallánico.
La mirada del Seremi
Consultado sobre la muestra, el Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Rodrigo Bravo Garrido, valoró la iniciativa subrayando su sentido patrimonial:
“Exposiciones como ‘Memorias Pintadas del Petróleo en Magallanes’ nos recuerdan que el patrimonio no se construye solo desde las instituciones: se construye también desde los colectivos de artistas que asumen el compromiso de mirar nuestra historia con ojos propios. Que un espacio privado como el Café del Stretto abra sus muros a esta muestra demuestra que el ecosistema cultural regional se sostiene gracias a la articulación entre creadores, instituciones públicas y privados comprometidos con la identidad magallánica”, señaló la autoridad regional.
El arte como acto de resistencia
Magallanes no es solo geografía: es memoria. Y la memoria del petróleo, que durante décadas dio empleo a miles de familias y levantó pueblos enteros, corre el riesgo de diluirse si no se la cuenta una y otra vez. Cada pincelada del Colectivo Matices es, en cierto modo, un acto de resistencia contra el olvido.
Iniciativas como esta no son un adorno: son una necesidad estratégica para Magallanes. Mientras la historiografía investiga y el periodismo informa, el arte cumple una función única: emociona, conmueve y vuelve carne lo que de otro modo sería solo dato. Y sin emoción, no hay memoria que perdure.
En un momento en que la región vive profundas transformaciones —la transición al hidrógeno verde, los proyectos eólicos, los cambios productivos—, preguntarse de dónde venimos no es nostalgia: es brújula. Recordarnos que antes del hidrógeno hubo petróleo, que antes del petróleo hubo lana y navegantes, es un ejercicio de coherencia histórica indispensable.
Una invitación a mirar(nos)
La exposición permanecerá abierta al público en el Café del Stretto durante las próximas semanas. La entrada es libre: basta con cruzar la puerta, pedir lo que el cuerpo dicte y dejar que los ojos hagan el resto.
Porque al final del recorrido, uno descubre que no estaba mirando cuadros: estaba mirándose a sí mismo, a sus abuelos, a sus vecinos, a esa región remota y ventosa donde un día, antes del amanecer, la tierra escupió oro negro y nació una historia que aún no termina de contarse.
FICHA
Dónde: Café del Stretto, Punta Arenas, Calle Roca 975
Quién: Colectivo de Artes Matices
Entrada: Liberada









