Oficiales y tripulantes magallánicos recibieron medallas por años de embarco efectivo en una ceremonia realizada en el Terminal de Pasajeros del Muelle Prat. La jornada reconoció el trabajo —muchas veces silencioso— de quienes han hecho del mar su lugar de vida.
Hay ciudades que entienden el mar como un paisaje. Punta Arenas, en cambio, lo entiende como un oficio. Por eso no resulta casual que el aniversario número 208 de la Marina Mercante Nacional haya encontrado este viernes 26 de junio un escenario tan apropiado: el Terminal de Pasajeros del Muelle Prat, ese punto donde la ciudad se asoma al Estrecho de Magallanes y donde, desde hace generaciones, hombres y mujeres se embarcan rumbo a las rutas más australes del país.
La ceremonia conmemoró en la región la efeméride de toda la marina mercante chilena, pero lo hizo con un acento local: el reconocimiento a la trayectoria de los oficiales y tripulantes vinculados a Magallanes y la Antártica Chilena, quienes a lo largo de décadas han sostenido la conexión marítima de un territorio donde el mar no es alternativa, sino camino obligado.
El acto fue presidido por el Comandante en Jefe de la Tercera Zona Naval, Contraalmirante Juan Soto, y por el Gobernador Marítimo de Punta Arenas, Capitán de Navío Litoral Francisco Arias. A la conmemoración asistieron también el seremi de Economía y el seremi de Transportes de la región de Magallanes y de la Antártica Chilena, además de otras autoridades navales y marítimas e invitados especiales que quisieron acompañar la jornada.
El momento más sentido llegó con la entrega de medallas por años de embarco efectivo. Detrás de cada distinción hay una biografía hecha de mareas, de guardias nocturnas, de meses lejos de casa y de un conocimiento del oficio que no se aprende en tierra firme. Es ese trabajo —discreto, sostenido, casi invisible para quien observa la ciudad desde el continente— el que la ceremonia buscó relevar: la vida laboral de quienes han envejecido a bordo y, con ello, han aportado al desarrollo del país.
Porque la efeméride no es solo un acto protocolar. Es también un recordatorio del peso que el transporte marítimo tiene en la economía nacional. Cerca del 90% de las importaciones y exportaciones de Chile se moviliza por mar, una cifra que convierte a la actividad mercante en una pieza clave de la conectividad y el abastecimiento del país. En Magallanes, ese dato se vuelve todavía más tangible: aquí, buena parte de lo que llega y de lo que sale lo hace navegando.
La fecha se conmemora cada 26 de junio en recuerdo de 1818, cuando el Director Supremo Bernardo O’Higgins firmó la primera patente de comercio marítimo extendida por Chile como nación soberana, otorgada a la fragata Gertrudis de la Fortuna. Aquel gesto fundacional fue instituido oficialmente como Día de la Marina Mercante Nacional mediante el Decreto Supremo N° 106 de 1992.
Doscientos ocho años después, frente a las mismas aguas que han visto pasar veleros, vapores y modernos buques de carga, Punta Arenas volvió a rendir homenaje a su gente de mar. A los que están, a los que vendrán y a los que, durante décadas, hicieron de la travesía una forma de servicio al país.






