En una tierra donde el invierno no pide permiso y el viento se cuela por cada rendija, el gas no es un simple servicio: es la diferencia entre una casa habitable y una a la intemperie. Por eso, la ceremonia realizada el pasado 8 de octubre en CENPADECH tuvo un significado que trascendió la entrega de diplomas. Ese día, seis alumnos provenientes de distintas áreas recibieron su certificado de participación en el curso de operadores de gas con miras a la certificación SEC, cerrando un ciclo de estudio y abriendo, a la vez, uno nuevo.
El escenario no podría ser más pertinente. Magallanes depende en gran medida del gas natural, tanto para generar electricidad como para calefaccionar viviendas y locales comerciales, y su consumo es unas diez veces mayor que el de ciudades como Santiago, e incluso entre tres y cuatro veces superior al de países de clima similar como Canadá. Solo en Punta Arenas, los estudios tarifarios de la distribuidora proyectaban un consumo residencial cercano a 197 millones de metros cúbicos para 2023. Detrás de cada una de esas cifras hay cañerías, medidores, calefactores y artefactos que alguien debe instalar, mantener y revisar con rigor técnico. Ese alguien es, precisamente, el perfil que hoy se está formando.
Aprender después de la jornada
Lo que distingue a esta generación es el esfuerzo. Los seis participantes no eran estudiantes de tiempo completo, sino trabajadores que decidieron capacitarse fuera de su horario laboral, sumando horas de estudio al final de jornadas ya exigentes. A lo largo del curso revisaron distintos contenidos en torno a la normativa que regula las instalaciones de gas, base indispensable para un oficio en el que la seguridad no admite improvisaciones.
La directora de CENPADECH, Mirella Chávez, valoró ese recorrido durante la ceremonia: “Es muy importante contribuir en este ciclo de formación, en donde alumnos de distintas áreas no tan solo adquirieron conocimientos técnicos sino también crearon lazos, capacitándose fuera de su horario laboral y contribuyendo de esta manera con estos nuevos conocimientos al desarrollo de la Región de Magallanes y Antártica Chilena”.
Sus palabras ponen el acento en algo que no siempre aparece en los programas de estudio: la comunidad que se construye en la sala de clases. Un grupo reducido, de oficios y trayectorias diversas, que semana a semana compartió dudas, ejercicios y expectativas, y que hoy egresa con conocimientos técnicos y también con una red de compañeros que podría acompañarlos en su vida laboral.
El siguiente paso: la acreditación SEC
El certificado recibido el 8 de octubre es un punto de partida. El paso que viene es rendir el examen ante la entidad certificadora. En Chile, la licencia de instalador de gas habilita para diseñar, proyectar, ejecutar o mantener instalaciones de gas, y se otorga en tres clases según el nivel de formación técnica o profesional. Además de profesionales y técnicos del área, pueden acceder a ella quienes aprueben el examen de competencia ante un organismo acreditado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, vía que se enmarca en el sistema de certificación de competencias laborales de ChileValora.
En otras palabras, el curso prepara el camino para que estos seis egresados puedan validar formalmente sus competencias y ejercer con respaldo legal en un rubro donde el trabajo informal o mal ejecutado puede tener consecuencias graves.
Mano de obra especializada para la región
Las proyecciones laborales son amplias. La acreditación puede abrir puertas tanto en el ámbito domiciliario, con instalaciones, mantenciones y revisiones en viviendas, como en el industrial, donde las exigencias técnicas son mayores. En ambos frentes, Magallanes necesita personas calificadas que respondan a una demanda constante y estructural.
Con más de dos décadas de trayectoria en Punta Arenas, CENPADECH, Centro de Capacitación y Desarrollo Empresarial de Chile, que inició actividades en 2001 y funciona en Avenida España 072, reafirma con esta graduación su rol en la formación de capital humano local. Cada uno de los seis egresados representa no solo un trabajador mejor preparado, sino también una persona que suma herramientas para su desarrollo personal y profesional.
Al final de la ceremonia, entre fotografías y saludos, quedó la sensación de que algo se había sembrado. En una región donde el calor de los hogares depende del gas, formar a quienes lo hacen llegar de forma segura es también una manera de cuidar a su gente.





