Durante el Mes del Mar, la base antártica más antigua de Chile —operada por la Armada desde Magallanes y la Antártica Chilena— abrió sus puertas de forma virtual a colegios de Chile, Colombia, Perú y México.
A poco más de mil kilómetros de Punta Arenas, en la isla Greenwich de las Shetland del Sur, se levanta desde 1947 la Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat”, el punto más antiguo de presencia permanente de Chile en el continente blanco. Y este Mes del Mar, ese rincón helado y remoto se conectó en vivo con miles de estudiantes que, desde sus salas de clases, pudieron asomarse al Territorio Chileno Antártico sin moverse de su escuela.
A través de una serie de visitas virtuales organizadas por la Armada de Chile, más de 1.600 alumnos de colegios de Chile y de países hermanos como Colombia, Perú y México conocieron cómo funciona la base, cómo es la vida en uno de los entornos más extremos del planeta y qué trabajo científico se desarrolla en la zona. Para muchos fue la primera vez que la Antártica dejó de ser una palabra en el mapa para transformarse en un lugar real, habitado por chilenos que cada día sostienen la presencia nacional en el confín austral.
Una historia que nació hace casi 80 años
La Prat no es una base cualquiera. Nació el 6 de febrero de 1947, cuando la Primera Expedición Antártica Chilena —la fragata “Iquique” y el transporte “Angamos”, al mando del comodoro Federico Guesalaga Toro— fundó en Bahía Chile la primera instalación nacional en la Antártica, bautizada entonces como Estación “Soberanía”. Un año después, la visita del Presidente Gabriel González Videla, primer jefe de Estado del mundo en pisar el continente antártico, le dio su nombre definitivo en honor al héroe de Iquique.
Desde entonces, la Armada de Chile no ha abandonado un solo año el continente blanco. Esa permanencia ininterrumpida es, justamente, la forma más concreta de la soberanía efectiva que el país ejerce sobre su sector antártico: sostenimiento logístico de las bases, seguridad de la navegación, salvaguarda de la vida humana en el mar, señalización marítima, hidrografía y apoyo permanente a la ciencia que coordina el Instituto Antártico Chileno (INACH).
Camino a un aniversario histórico
El relato cobra un valor especial de cara a 2027, cuando se cumplirán 80 años de aquella primera expedición y de la fundación de la base. Y la presencia chilena seguirá reforzándose: en los próximos meses se desarrollará una nueva Campaña Antártica Chilena, en la que la Armada desplegará unidades navales para reaprovisionar las bases nacionales, relevar a sus dotaciones y mantener operativa la red de instalaciones del territorio. Buques, aeronaves y personal especializado zarparán nuevamente al sur para que la bandera nacional siga flameando en el fin del mundo.
El Comandante de la base, Capitán de Corbeta José Luis Bravo, resumió el sentido de estas jornadas: “Camino a los 80 años de la fundación de la primera base chilena en el continente blanco, para nosotros como dotación ha sido un placer establecer un nexo desde el Territorio Chileno Antártico con diferentes rincones de Chile y el mundo, siendo para muchos una aventura a la distancia, en este maravilloso rincón del mundo donde somos continuadores de una historia única”.
Para Magallanes, capital antártica de Chile y plataforma natural hacia el continente blanco, iniciativas como esta tienen un valor agregado: acercan a las nuevas generaciones una historia que, en buena parte, se gesta y se proyecta desde esta región.







